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Discapacidad en la Sociedad.

Grupo Fisioterapéutico Integral.

La discapacidad es una cuestión de Derechos Humanos, en la actualidad parece ser una afirmación no factible de ser cuestionada. Sin embargo, hasta tiempos no muy lejanos, la mirada hacia la discapacidad partía desde una concepción caritativa, que no llegaba a comprender la complejidad social de este fenómeno.

La discapacidad y la exclusión social están muy relacionadas, las personas con discapacidad, la mayoría de los casos por su limitación física, mental o sensorial y por barreras que la misma sociedad les impone, presentan poco acceso a empleo, educación, accesibilidad a sitios públicos, entre otras. A esto se le suma también las etiquetas que las han marcado de por vida por el solo hecho de ser diferentes y situadas en una posición de inferioridad, lo que conduce a tratarlos como personas incapaces de valerse por sí mismas. Sumado a lo anterior, la ignorancia, el miedo, el abandono, la lástima, son factores sociales que se han presentado a lo largo de la historia en relación con el tema de la discapacidad, lo cual genera conflictos educacionales, laborales, participativos y culturales que limitan directamente la integración social de personas con discapacidad, impidiendo su inclusión en la sociedad como personas con derechos sociales.

A lo largo de la historia, el fenómeno de la discapacidad se ha abordado desde distintos modelos; en cada uno de ellos se plasman valores, principios y conceptos que han impactado la vida de las personas con discapacidad y han condicionado los modos de comprender y atender este fenómeno, así como las respuestas de las sociedades donde han prevalecido. De manera general, pueden distinguirse tres modelos de tratamiento que coexisten en mayor o menor medida en el presente: el modelo de prescindencia, el médico o rehabilitador y el social o de derechos humanos.

En las últimas décadas, la atención a las personas con discapacidad se ha incrementado considerablemente debido a la promoción de los derechos humanos de los grupos más vulnerables y al posible aumento en el mediano y largo plazo de la presencia de discapacidad entre la población, como consecuencia del envejecimiento demográfico y la transición epidemiológica en las que se encuentra inmerso gran parte del mundo.

En México, 5 millones 739 mil personas declararon tener dificultad para realizar al menos una de las siete actividades evaluadas como discapacidad: caminar, moverse, subir o bajar; ver, aun usando lentes, hablar, comunicarse o conversar; oír, aun usando aparato auditivo; vestirse, bañarse o comer (atender el cuidado personal); poner atención o aprender cosas sencillas. Cifra que representa 5.1% de la población total del país.

La población con discapacidad está conformada principalmente por adultos mayores (60 años y más) y adultos (de 30 a 59 años); es decir, se trata de una población demográficamente envejecida: 81 de cada 100 personas que reportan discapacidad tienen 30 o más años, mientras que sólo 19 de cada 100 son menores de 30 años de edad. De hecho, mientras que el promedio de edad de la población sin discapacidad es de aproximadamente 28 años, con discapacidad es 55 años.

En materia de discapacidad, en la década de 1980 se plantea un mayor reclamo de inserción social de este grupo que no se contenta con los procesos de habilitación y rehabilitación, sino que propugna por una mayor igualdad de oportunidades en cuanto a la consecución de los recursos de la comunidad.

El enfoque de los Derechos Humanos visualiza la relación entre las personas con discapacidad y su entorno. Una legislación adecuada para que este grupo tenga acceso a un empleo formalmente remunerado, edificaciones y espacios de uso público, tales como aceras, autobuses, comunicación y tecnología, entre otras.

El medio social no proporciona las facilidades que le permitan encontrarse en igualdad de condiciones para acceder a las mismas oportunidades que tienen los demás miembros de la sociedad, esta será discriminatoria y excluyente. En muchos casos, discapacidad es sinónimo de exclusión, esta exclusión en gran parte se encuentra relacionada con el acceso a empleo y uso de los servicios de salud.

Para alcanzar una adecuada inserción laboral y social de las personas con discapacidad, la sociedad en su conjunto debe jugar un papel fundamental en la inclusión de las personas con discapacidad y de las que se encuentran en riesgo de ellas para producir un verdadero desarrollo humano sostenible en el país.

· Paul, A. (2008) Discapacidad y exclusión social: propuesta teórica de vinculación paradigmática. Centro de Estudios Latinoamericanos Justo Arosemena. Panamá. http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/…

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