La parálisis facial es un trastorno neuromuscular causado por lesión de las vías motora y sensorial del nervio facial, ocasionando una alteración del movimiento en los músculos del rostro, la secreción de saliva, lágrimas y el sentido del gusto.

La mayor proporción de este nervio facial se compone de fibras motoras hacia los músculos faciales. Llevando fibras secretomotoras a las glándulas submandibulares (glándulas salivales ubicadas en la parte inferior de la boca), sublinguales (glándula salival situada en el suelo de la boca) y lacrimales.

Anualmente afecta de 20 a 30 personas por cada 100mil en misma proporción entre hombres y mujeres, presentando un riesgo de un 2% de desarrollar la enfermedad a través de toda la vida. En diversas unidades de rehabilitación en México ocupa uno de los diez primeros lugares de atención.

El riesgo de padecer parálisis de Bell parece ser estacional, siendo más común en invierno. Esto puede deberse a los cambios de temperatura que afectan el sistema inmune, haciéndolo vulnerable ante padecimientos víricos o infecciosos.

Tipos de parálisis

La parálisis facial central: Afecta al movimiento voluntario de la parte inferior de la cara, pero no a los músculos frontal y orbicular de los párpados. Además, suelen ser normales los movimientos faciales reactivos a emociones.

La parálisis facial periférica: También es conocida como parálisis de Bell, es causada por la afección aguda del nervio facial a nivel periférico; originando pérdida del movimiento voluntario en todos los músculos faciales del lado afectado siendo la más común de las parálisis. Puede ser unilateral o bilateral, completa si abarca todos los músculos del lado afectado, o parcial si sólo afecta a un grupo de ellos.

Causas

Cuando la parálisis facial no tiene una causa aparente se le conoce como parálisis facial primaria o idiopática (parálisis de Bell), mientras que al tener una causa detectable, se le conoce como parálisis secundaria.

Se ha descrito que la causa más común de la parálisis facial periférica es una infección viral sistémica del virus herpes simple.

Dentro de las principales causas de parálisis facial secundaria se encuentran: traumatismos, problemas vasculares como una dilatación anormal de las paredes de la arteria basilar, lesiones vasculares pontinas o hipertensión. También se deben a cuadros neurológicos como polirradiculoneuropatías tipo Guillain–Barré este trastorno es poco común donde el sistema inmunitario ataca al sistema nervioso periférico, multineuritis esta enfermedad es caracterizada por afectar varios nervios periféricos localizados en regiones distintas del cuerpo llevando a la parálisis y atrofia de los músculos que inervan, sífilis, lepra, cuadros meningeoinfecciosos o encefalitis, esto se debe a un padecimiento poco frecuente pero que es potencialmente letal donde puede lesionar el cerebro y ocasionar inconsciencia y lesión de otros órganos.

Síntomas

La aparición de la parálisis tiene un inicio repentino, dado que la mayoría de los pacientes se da cuenta de sus síntomas al despertar, se cree que comienza y progresa cuando los pacientes se encuentran dormidos. Puede ser anticipada por dolor en la región del pabellón auricular o por situaciones de estrés, ansiedad y depresión. Se ha descrito que la debilidad muscular completa es alcanzada en un plazo de 48 hrs. Los signos y síntomas de la parálisis facial dependen del lugar de la lesión en el nervio facial.

La lesión del nervio facial impide el movimiento normal de diferentes músculos como: frente, párpados y boca; así como la expresión de las emociones, causando asimetría.

Los pliegues y arrugas de la hemicara están ausentes o indefinidos. El párpado superior, inferior, mejillas y comisura de la boca se ven caídas. Se presenta un incremento en la sensibilidad a los cambios de temperatura y hay una mayor secreción de saliva y lágrimas.

Existen problemas visuales a consecuencia del trastorno de movilidad o cierre del párpado, tales como visión borrosa o incompleta. También ocurre una exposición de la córnea a causa de la dificultad para cerrar los ojos, como pérdida del reflejo de parpadeo.

Los líquidos ingeridos se pueden derramar, los alimentos sólidos se quedan acumulados entre la encía y el maxilar y pueden morderse las paredes de las mejillas al masticar por falta de sensibilidad y tono muscular.

Una alteración que se presenta en la audición es la hiperacusia, definiéndose como hipersensibilidad a los sonidos cotidianos, percibidos como insoportables, fuertes o dolorosos.

Otras características de la parálisis facial periférica son la presencia de otitis (inflamación del oído), dolor cercano al mastoides (sección del hueso temporal, es un hueso del cráneo que rodea al oído y está localizado detrás de la oreja) (50% de los casos), formación excesiva de lágrimas, pérdida sensorial en la piel y músculo, y pérdida del sabor en la mitad de la lengua (33% de los casos).

¿Qué hacer?

El tratamiento integral de los pacientes para la parálisis facial y cualquier padecimiento puede realizarse desde un marco de atención biopsicosocial (modelo o enfoque participativo de salud y enfermedad que postula que el factor biológico, psicológico y social desempeñan un papel significativo de la actividad humana en el contexto de una enfermedad o discapacidad), pues consideramos que incrementa la probabilidad de éxito en el tratamiento, además de proporcionarle al paciente una mejor atención.

La parálisis facial de Bell inicialmente tiene siempre un tratamiento médico. Dado que espontáneamente un 71% de los pacientes se recuperan por completo de las secuelas, en un 13% persisten secuelas leves y sólo un 16% presentan secuelas moderadas o severas.

La protección ocular es sumamente importante para evitar lesiones de córnea, lográndose esto con aplicación de lágrimas artificiales, lavados con suero y oclusión (se tapa el ojo sano para ayudar al ojo enfermo a sanar) nocturna.

La fisioterapia se ha practicado extensamente para la rehabilitación de pacientes con parálisis de Bell. La rehabilitación muscular busca entre otras cosas, el aumento de las señales, como activación diferencial de los músculos implicados en el patrón excitación-inhibición.

La re-educación neuromuscular, terapia mímica y kinesioterapia, se utiliza para recuperar el movimiento facial simétrico y para reducir o eliminar los problemas asociados a la parálisis en cuanto al déficit de movimiento.

Consiste en sesiones dirigidas de ejercicios para entrenar movimientos correctos de la cara. Estos se encuentran directamente relacionados con movimientos de expresiones emocionales faciales cotidianos como arrugar frente, abrir y cerrar los ojos, sonreír, fruncir nariz, levantar el labio superior y apretar los labios, entre otros. Regularmente se emplea un espejo para realizar los ejercicios, con la intención que el paciente se observe y mejore su ejecución.

 

http://www.medigraphic.com/pdfs/arcneu/ane-2011/ane113g.pdf

http://kerwa.ucr.ac.cr/bitstream/handle/10669/14953/6553-9102-1-SM.pdf?sequence=1&isAllowed=y