Para poder responder a esta pregunta es necesario entender que la región abdominal es una zona en el cuerpo que a diferencia de otras partes del tronco y la cabeza, no se encuentra rodeada por esqueleto, sino por músculos que ayudan a contener todos los órganos internos que se ubican en la cavidad abdominal: estómago, páncreas, hígado, intestinos, vejiga y en el caso de las mujeres útero.

Estos son 5 músculos principales, que se dividen en capas de profundo a superficial: transverso abdominal, oblicuo interno, oblicuo externo, rectos del abdomen y piramidal. Su primordial función es el sostén y protección de los órganos internos, así como la regulación de presiones internas al momento de estornudar, reír, toser, orinar, defecar, cargar algo pesado, entre otras actividades. Si lo analizamos en todas las acciones antes mencionadas, existe una coactivación de los músculos del abdomen para poder realizarlas efectivamente.

Se dice que los músculos del abdomen ayudan a la flexión y rotación de tronco, es por eso que estos ejercicios se utilizan para “fortalecer y marcar” esa musculatura. Debemos recordar que al realizarlos solamente se están activando los músculos de la capa superficial del abdomen: los rectos y los oblicuos externos siendo el músculo que otorga mayor sostén a las vísceras, entendiendo que el transverso del abdomen nunca se forma realmente con este tipo de entrenamientos.

Al realizar estos ejercicios la respiración debe de estar sincronizada, pues una mala coactivación del abdomen con este diafragma, puede empujar las vísceras hacia la parte de abajo presentándose el mayor problema de las abdominales: en hombres realmente esto no manifiesta una problemática de salud debido a que su sistema reproductor es externo, a diferencia de las mujeres en donde su vagina se encuentra de forma interna, recordando que la vagina es un hiato (abertura o espacio vacío) virtual que sólo se expande al momento de la penetración  o el parto, cuando una abdominal se realiza sin contemplar al diafragma y el comportamiento del piso pélvico, el empuje de las vísceras puede propiciar que la vejiga, el cuello uterino o incluso el recto se “asomen” o salgan por la vagina.

Conociéndosele como prolapso (descenso o caída de un órgano interno) generalmente se encuentra en pacientes que han tenido uno o varios partos, sin una correcta rehabilitación de la musculatura abdopelviperinal. En la actualidad, hay pacientes que practican deportes como el crossfit o que son corredoras presentando descensos vaginales sin haber estado embarazadas, esto a causa de la carga y empuje visceral que se genera constantemente contra los músculos del piso pélvico sin el soporte abdominal correcto.

Es importante entender que una abdominal no sirve para fortalecer esta musculatura, sino para marcar y tonificar a los rectos y oblicuos esto para mejorar la estética superior y lateral del abdomen sin embargo, no son funcionales porque no van a potencializar la acción principal de este que es el sostén de las vísceras, contribuyendo a la falta de contención abdominal y del piso pélvico para esta función.

Entonces, ¿se deben realizar ejercicios abdominales para fortalecer el abdomen?. La respuesta es muy sencilla: pueden realizarse para mejorar su estética, pero es primordial cuidar la respiración durante el ejercicio que además sirva como  un complemento para rutinas de activación postural, sobre todo del transverso abdominal, como es la gimnasia hipopresiva.