Tradicionalmente se cree que las mujeres padecen más que los hombres a nivel de salud y es cierto, existen estudios científicos donde se dice que sufren con mayor frecuencia síntomas físicos, tales como dolor de espalda, de cabeza, palpitaciones, insomnio o fatiga, asociándolo comúnmente con el estrés.

Esto tiene una explicación asociada al sexo y especialmente a la función endocrina femenina, es decir, a las hormonas y la importancia que ejercen en la regulación corporal de las mujeres. Marcando la menopausia como un factor central en los problemas de salud en estas a partir de la edad mediana, recordemos es el cese de la menstruación por más de un año, siendo el final de la fase reproductiva en la mujer haciendo que disminuya la producción de estrógenos, concluyendo la función ovárica.

Si el período es intermitente pero comienza a ser irregular y escasa, podríamos estar hablando de que la mujer se encuentra en el climaterio (disminución natural de la actividad de las glándulas sexuales), posterior a la menopausia. De acuerdo a la OMS, está se produce entre los 45 y 55 años.

Los síntomas físicos más asociados a la menopausia son los vasomotores, siendo los sofocos y sudores nocturnos, los urogenitales tal es la resequedad vaginal o el aumento de la frecuencia para orinar, aunque también se han citado otros de tipo cardiovascular, como palpitaciones, o dolores de cabeza osteo-articulares, insomnio y fatiga.

El rol de la fisioterapia durante esta etapa y la postmenopausia se enfoca en la prevención de patologías como osteoporosis e incontinencia urinaria, así como en el control de los síntomas físicos que son dolores de cabeza, insomnio y fatiga, fomentando la movilidad articular y el ejercicio físico para el mantenimiento corporal más saludable durante la tercera edad.

Cuando las pacientes padecen incontinencia urinaria es necesario determinar si es de urgencia, de esfuerzo o mixta analizando los factores condicionantes que puedan contribuir a sufrirla, tales como número y tipo de partos previos, actividad física y laboral que realiza así como cirugías abdominales. Todo esto para generar un plan de tratamiento personalizado que permita mejorar la sintomatología, tonicidad y funcionamiento de piso pélvico.

Los dolores de cabeza y el insomnio pueden estar relacionados a restricciones miofasciales desde la articulación temporomandibular (conecta la mandíbula con parte lateral de la cabeza) hasta la columna cervical, por lo que es necesario acudir a terapia para liberar la tensión muscular que limite el movimiento y produzca los dolores de cabeza, repercutiendo directamente en el descanso y sueño reparador de las pacientes.

Como método preventivo para la osteoporosis y en general, para fomentar un buen estado físico en las pacientes se realizan rutinas de ejercicio que contengan ejes funcionales como la movilidad, el fortalecimiento muscular, la elasticidad y la mejora postural que permita fomentar un cuerpo saludable.