La lesión de médula espinal es una alteración de la misma que puede provocar una pérdida de sensibilidad y movilidad. En su mayoría, esas lesiones se deben a causas prevenibles, como accidentes de tránsito, caídas o actos de violencia.

Entre 250 000 y 500 000 personas sufren cada año en todo el mundo lesiones medulares.

En los hombres el riesgo es mayor en adultos jóvenes (20 a 29 años) y ancianos (70 años o más). En las mujeres, en cambio, el mayor riesgo se registra en la adolescencia (15 a 19) y a partir de los sesenta años. La razón hombres: mujeres es de 2:1 (OMS, 2013).

La lesión de la médula espinal (LME) no solo trae como consecuencia la parálisis, afecta también muchas funciones corporales incluyendo la vejiga, el intestino, la función respiratoria, cardiovascular y sexual.

Pueden tener implicaciones sociales, financieras y psicológicas, aumenta la susceptibilidad de las personas a complicaciones renales tardías, lesiones musculo esqueléticas, dolor, osteoporosis y otros problemas.

También requieren acceso continuo a ambientes adaptados para sillas de ruedas, así como transporte y empleo apropiados.

¿Cómo puede ayudar un fisioterapeuta?

El objetivo general de la rehabilitación es permitir que la persona regrese a una vida productiva y satisfactoria.

La rehabilitación después de la lesión medular comienza tan pronto como el paciente está médicamente estable después de la lesión, por medio de diversas intervenciones:

  • Tratamiento para el dolor
  • Técnicas pulmonares para evitar complicaciones respiratorias y favorecer una adecuada ventilación
  • Asesoramiento para prevenir úlceras por presión
  • Formular programas de entrenamiento físico enfocados en los tres problemas principales:

Debilidad muscular

Entrenamiento muscular de resistencia progresiva en la musculatura intacta, así como electro estimulación en la musculatura paralizada.

Contracturas musculares

El 66% de las personas que sufren una lesión medular tendrán al menos una contractura notable antes del año de sufrir el accidente, lo cual resulta en la pérdida del rango de movimiento. Por esto es indispensable mantener un programa de movilizaciones pasivas y estiramientos.

Control motor pobre

Se enseña al paciente nuevas habilidades motoras que ayuden a su traslado, actividades cotidianas, laborales y de ocio.

  • Proporcionar a los pacientes las órtesis y férulas necesarias para prevenir deformidades articulares
  • Adaptar su entorno para permitir la mayor independencia posible.

El conjunto de estas intervenciones darán como resultado un incremento en la calidad de vida de la mayoría de los pacientes que presentan lesión medular.